[vc_row][vc_column width=»1/2″][vc_single_image image=»11″ img_size=»large» alignment=»center»][/vc_column][vc_column width=»1/2″][vc_column_text]

Y colorín colorado, este cuento no se había acabado. Los cerditos, muy sabios, hacían oídos sordos, callaban y no miraban, mientras su madre le daba «vuelo a la hilacha», recorriendo las calles de arriba a abajo, día y noche sin parar.

[/vc_column_text][vc_empty_space][vc_separator border_width=»2″][vc_empty_space][vc_single_image image=»158″ img_size=»medium» alignment=»center»][vc_text_separator title=»Basilea (Suiza)» border_width=»2″][/vc_column][/vc_row]